La Asunción o Dormición de la Virgen, un culto perdido que se celebraba en la iglesia de Santo Domingo.


El culto a la Virgen del Tránsito o Asunción de María fue creado a finales del siglo XIX por la familia Melgarejo en la iglesia del convento de Santo Domingo. La vinculación de la familia Melgarejo con la iglesia de Santo Domingo data de la primera mitad del siglo XIX cuando el brigadier Melgarejo, Nicolás Melgarejo y Melgarejo, adquirió la vieja capilla de la Virgen del Rosario de la familia Cañas del Busto. Este culto, frente al del Rosario y de Jesús Nazareno, del que fueron sus protectores la familia Rebuelta y el duque de San Fernando, respectivamente, fue, por el contrario, muy minoritario.
El culto fue creado por Asunción de Castilla-Portugal y Baíllo (en honor a su onomástica) que  era esposa de Ramón Melgarejo y Melgarejo. Ramón vivió en su casa de la calle Mayor hasta finales del siglo XIX que murió, según testimonios orales, con la razón perdida.  El matrimonio no tuvo descendencia y su viuda, Asunción, casó después con Pedro del Portillo y Rubalcaba que heredó parte de los bienes de Ramón Melgarejo (entre ellas fincas tan conocidas como Felguera) y la tradición del culto a la Virgen del Tránsito en la iglesia de santo Domingo.
Asunción de Castilla y Portugal adquirió una imponente imagen de la Dormición de la Virgen que todos los años era vestida y expuesta en un altar en la nave mayor de la iglesia de Santo Domingo. De la imagen sólo se pudo rescatar tras la guerra civil el precioso rosario que la Virgen tenían en sus manos y que celosamente guarda una heredera de aquella tradición hoy perdida. Del altar se conserva una rancia estampa en la que puede observarse la decoración, la composición teatral y persuasiva de la escena. Aparte se aprecia  la imagen del viejo retablo de Santo Domingo que procedía del monasterio de san Francisco y fue colocado allí en 1902. El de Santo Domingo, a su vez, fue llevado a la Trinidad, que es el se conserva actualmente.

Carlos Chaparro